
Lo primero que me di cuenta es que los píos no tenían apenas valor; algo que para mi no tenía ni tiene sentido, pero así era, así que me dediqué durante un tiempo a gamas y categorías clásicas bastante fácil de vender (un verde siempre tiene salida en Málaga, y supongo que será porque recuerda al timbrado español). Durante los 90, cuando llegué a tener de 25 a 30 parejas reproductoras por temporada, vendía todos los años de 150 a 200 ejemplares con un precio que oscilaba entre las 600 (precio de venta en pajarería) y las 1.000 pesetas (3,5-6 €). En la siguiente década se complicaron un poco las cosas en la cría, pero también supuso un fuerte incremento en el precio. Junto a un amigo comencé a participar en certámenes y concursos de color, lo que nos obligó a pagar una cuota federativa y a criar con criterios esteticistas y selectivos para lograr buenas puntuaciones. Criamos un poco de todo, principalmente bronces y cobres sin demasiada suerte en los concursos, pero con bastante demanda entre los compradores, lo que hizo que incrementáramos los precios hasta las 2.000 pesetas (12 €).
En el 2003-2005 llegaron nuestros únicos premios en los concursos, con ejemplares ágatas opal amarillo mosaico, por lo que a partir de aquí nos dedicamos exclusivamente a esta categoría vendiendo las hembras y los machos al mismo precio entre 15 y 20 €. En este momento comencé a colgar los canarios en internet, por lo que el mercado se amplió considerablemente llegándome ofertas bastante interesantes, llegando a vender un macho opal en 180 € a un criador de Almería.
En el 2.008, como ya he comentado en este blog, decidí desprenderme de todos los canarios de color y me dediqué al timbrado español, pajarillo con un mercado más limitado pero más exquisito y excéntrico, pues es el oído y no los ojos el sentido importante a desarrollar para adquirir buenos ejemplares y, como anécdota diré que el noviembre pasado rechacé una oferta por 125 € para adquirir uno de mis cantores, pues ahora no me interesa hacer caja con una afición que nunca me reportará ingresos cuantiosos. Actualmente prefiero disfrutar de la cría a menor escala y conseguir un número de timbrados que me asegure futuras temporadas de cría pero de manera relajada sin ninguna otra pretensión.Para responder a la pregunta planteada al comienzo de esta entrada he de decir que un canario cuesta lo que se esté dispuesto a pagar por él, es así de sencillo.
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